14 septiembre 2016

Hilando la letra al margen: Moravia


La serie de cuatro lecturas colectivas “Hilando la letra al margen: cuatro editoriales latinas en X” se inaugura en Nueva York el 30 de Septiembre en Mc.Nally Jackson Bookstore, y entre 2017 y 2018 viajará a Miami y a Chicago, para cerrar de nuevo en la ciudad de Nueva York.

12 agosto 2016

entrevista


"La investigación policial o detectivesca no me interesa en absoluto. Me interesa la oscuridad de los individuos, el mal, pero desde dentro, desde el origen. Me interesa trabajar el porqué. Me interesan las razones, el ímpetu, las voluntades. Y también las consecuencias pero siempre en el aquí y ahora del individuo, no desde una visión posterior (la detectivesca, por ejemplo), porque esa es una visión manipulada e incompleta. No me importa la muerte en sí misma porque no es allí donde radica la negrura.



Alberto Díaz-Villaseñor, para El Azogue 
la entrevista completa, aquí

18 julio 2016

Subsuelo, Premio Dashiell Hammett 2016

                                                                     © Juan Plaza / La Nueva España

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Marcelo Luján gana el Dashiell Hammett 2016 por ‘Subsuelo’ 
por Juan Carlos Galindo | El País

El escritor Marcelo Luján, premio Dashiell Hammett por 'Subsuelo'
EFE | El Mundo

La espesa oscuridad del ser humano
por Silvina Friera | Página/12

"El policial clásico está muerto. Hoy es el mal lo que atrae al lector"
por Matías Néspolo | La Nación


19 junio 2016

Las cosas oscuras

Subsuelo. Eloy Tizón en El Cultural


(...)
"Luján aprovecha con inteligencia y talento la energía fatalista del género negro, heredada de la tragedia griega, para subvertirla y desplazarla hasta un espacio diáfano.
"En Subsuelo hace calor y el lector tiembla".

la reseña completa, aquí

27 mayo 2016

Si Cervantes viviera o viviese

Los escritores nos pasamos la vida pensando qué contar. La mayoría de nuestras imágenes, la mayoría de nuestras preocupaciones e impaciencias, la mayoría de nuestros sueños —incluyo, también, los que suceden durante la vigilia—, la mayoría de nuestros miedos, de nuestro particular modo de visionar la realidad y el entorno, en suma, casi todo lo que somos en el mundo de los vivos, se instala en ese punto trascendental de nuestra existencia: qué contar. Después el cómo, sí. Y en ulteriores instancias todas las demás decisiones técnicas, que siempre son muchas y que por si fuera poco determinarán el acierto —o el desacierto o el desastre— del relato. 


01 abril 2016

No habrá más penas ni olvido

El amor es como la Revolución: sólo puede ocurrir si las condiciones —coyuntura, actores y, por supuesto, voluntades— están dadas. No existe ninguna otra posibilidad. New Pompey tiene, entre otras tantas virtudes, varias historias de amor fracasado, de amor sin que personajes y escenarios lo comprendan, lo arropen, lo hagan realidad. Y lograr este ‘si-no’, en literatura moderna, es una enorme virtud.

Los que hemos tenido la suerte de leer a Horacio Convertini (Buenos Aires, 1961) en otras obras, La soledad del mal, por ejemplo (Premio Silverio Cañada 2013 a la mejor primera novela en la Semana Negra de Gijón), o alguno de sus cuentos, Uru, por poner otro ejemplo (Premio Cosecha Eñe 2010), sabemos con qué tipo de historias vamos a encontrarnos, con qué candores, con qué derrotas, y con qué nobleza discursiva. Convertini perfila personajes —siempre— cotidianos, construidos con ese engrudo y esa perfecta simpleza que solamente nace en la narrativa perfumada de barrio.

New Pompey es una novela sobre el regreso, sobre lo determinante del pasado, y sobre lo que no pudo ser. Porque el amor —en todas sus versiones— nunca termina de producirse. Cali (personaje central del libro) no sólo vuelve al barrio de su adolescencia sino que vuelve al núcleo mismo de aquellos años: la casa de sus padres. Pero sus padres están muertos y es ese el elemento que dispara todas las pulsiones, hegemonizadas en la orientación sexual del protagonista. Cali es homosexual, ‘puto’, que se dice —peyorativamente— en Argentina. Y su barrio, Nueva Pompeya, donde ser ‘macho’ es una condición excluyente, funciona constantemente como barrera. Cali es, a todos los efectos, un prisionero de su propia condición.

Dice Convertini que para poder escribir New Pompey fue necesario ponerse en la piel de Cali, retroceder a la segunda mitad de los años setenta y verse a sí mismo siendo ‘puto’ en cada uno de los epicentros que dan razón de ser a un barrio —obrero, humilde, chungo—: los amigos, las esquinas, el club, la familia. Y es altamente interesante la construcción que hace el autor sobre los padres de Cali, y sobre cómo ser homosexual es ‘lo impensable’ y nunca —por supuesto— es una opción. Ser ‘puto’, ser ‘no-macho’, ha destruido los sueños de sus progenitores y ha terminado de convertir la vida de Cali en un inmenso fracaso.

Pero esa gran noche que es New Pompey —todo ocurre en esa noche: el no-amor y el frío y la redención y el pasado— no habría sido posible sin la aparición del mejor amigo de Cali: el Chino Reilly: el anti-Cali, tan opuestos y, sin embargo, tan cercanos. La visita de este filoso personaje será la puerta de acceso a un acontecimiento —más o menos policial— que dejará a Cali ante ese gran anhelo de la literatura que es la redención. Porque todo lo que no pudo ser, todas las derrotas —acumuladas, pesadas, oscuras—, podrán, al menos, maquillarse y hasta exonerarse en el mismo escenario que las generó. Ahí tiene Cali la coyuntura idónea, Y tiene, también, a los actores. Pero deberá tener voluntad.

El amor es como la Revolución. Y Horacio Convertini, con esta novela redonda, no hace más que ratificarlo

[reseña publicada en ELEMENTAL, El País, 30/03/2016]

14 marzo 2016

Subsuelo, Premio Ciudad de Santa Cruz

"La novela Subsuelo, de Marcelo Luján, ha ganado el Premio Ciudad de Santa Cruz 2016 que concede el Festival Atlántico Tenerife Noir y que reconoce a la mejor novela de género negro publicada en el año 2015 en español.

El Jurado estuvo compuesto por Paco Camarasa (Comisario BCN), Santiago Álvarez (Comisario VLC), Xavier Borrell (RNE/Radio 3), Roser Herrera (agente literario), José Ramón Gómez Cabeza (presidente de la sociedad NOVELPOL), Eduardo García Rojas (periodista) y Javier Vázquez (Comisario de Tenerife Noir)

04 marzo 2016

De vicio

Morir no siempre es cerrar los ojos y dejar de respirar, que se detenga el corazón y la sangre y todo se convierta en pasado. Morir, en ocasiones, es este túnel oscuro por donde transita Santos, una suerte de pesadilla que ocurre en el peor de los escenarios para una pesadilla: la vigilia. 
(del prólogo de De vicio

Esta tarde, 19:30hs en el mítico local madrileño La Vía Láctea (c/Velarde, 18), estaremos presentando el debut literario de César Sánchez (bajo el pseudónimo Arturo G Pavón): De vicio (RELEE). Novela provocadora y gamberra sobre la vida de un chico procedente del barrio de La Elipa.


16 febrero 2016

Crónicas del encierro

"Con la misma mano con la que se secó el sudor de la frente, la niña empuñó uno de los lapiceros por la parte superior y lo clavó con todas sus fuerzas en el ojo izquierdo del mendigo"

Izaskun Gracia, CRÓNICAS DEL ENCIERRO (Salto de Página)

Mañana, en La Central, hablaremos de estos cuentos intimistas y demoledores, cuyos personajes demuestran que vivir siempre puede ser un aspecto secundario.


24 enero 2016

La gran belleza negra

"Pamplona Negra cerró ayer sus puertas con una mesa redonda en la que David Llorente, Manuel Barea, Marcelo Luján y Carlos Zanón defendieron que lo negro, en realidad, es su mirada, y que lo que ellos hacen es novelas, en una palabra. 
Ion Stegmeier, Diario de Navarra


16 enero 2016

Sorprendente y oscura

Subsuelo. Jesús Maldonado en Generación Reader


(...)
Aún así, más que los propios hechos narrados, creo que es el excelente estilo del autor, conciso, punzante, desprovisto de florituras, el elemento que más contribuye a crear esta atmósfera asfixiante y terrorífica que hace de Subsuelo una obra tan recomendable. La de Luján es una voz única, muy personal y que denota experiencia en el arte de contar historias. Aparte de haber creado unos personajes fascinantes y un clima bastante perturbador, el escritor argentino es capaz de efectuar una habilidosa transición entre la perspectiva de diferentes personajes y cautivar la atención del lector avanzando continuamente detalles de la trama que permanecen ocultos para los propios participantes.

la reseña completa, aquí

13 enero 2016

Viaje al Subsuelo de la condición humana

Subsuelo. Concepción Martín en La cueva del erizo

(...)
Quizá los mayores aciertos en la construcción de esta novela sean la elección de la voz narrativa y del tiempo. La historia se articula mediante la voz de un narrador omnisciente pero que juega con la duda, con la posibilidad, al igual que juega con el cómo, el qué y el cuándo contar. El narrador conoce toda la historia, la conoce además desde la perspectiva de todos los personajes, pero aun así la información se nos dosifica con cuentagotas. Además, los saltos cronológicos son constantes. La información llega a través de flashbacks y de saltos al futuro, por lo que la historia se nos presenta fragmentada y es el lector el encargado de ir componiéndola. Estos recursos hacen de la lectura un ejercicio de composición a la vez que incrementan el suspense.

la reseña completa, aquí

02 enero 2016

El barrio, el fracaso, el candor


Como la traición y el amor y, en menor medida, la culpa, el regreso es uno de los viejos anhelos de la literatura. Cervantes y Camus lo sabían: volver al origen, volver al sitio donde todo comenzó, volver —siempre— para cerrar aquel círculo que finalmente redima al héroe.

Arturo Gómez Pavón en De vicio ha trazado esa línea circular que sólo puede acabar en el origen, en la zona cero, en el útero de la propia historia. En cada uno de los acontecimientos, en cada una de las peripecias —incluso en todas las interacciones— esta novela nos señala la asfixiante necesidad del descanso. Porque Santos Padilla, único personaje, único latido, única voz y único foco desde donde nosotros, los lectores, observamos la evolución de la historia, transmite el fulgor del condenado a muerte, sin que sea la muerte —propiamente dicha— el destino final de todas las acciones.

Morir no siempre es cerrar los ojos y dejar de respirar, que se detenga el corazón y la sangre y todo se convierta en pasado. Morir, en ocasiones, es este túnel oscuro por donde transita Santos, una suerte de pesadilla que ocurre en el peor de los escenarios para una pesadilla: la vigilia.

Dice el personaje-narrador en un tormentoso pasaje de la novela: «Familia y nadie, sinónimos para mí». Y es una plena verdad pues nada de lo que hace Santos —en los veinte años que recorre De vicio— le permite liberarse, desatar los nudos, escapar de la oscuridad. Nada. Porque la penitencia es su propia inestabilidad y esa inestabilidad —esa abrumadora incoherencia— la encuentra en el más determinante de los nidos de un ser humano: el núcleo familiar. Santos no lo sabe pero es ese el magma de todos sus males. Sólo después —en una segunda instancia— se generan sus propios temores: los más íntimos pero también los que expone y lo exponen. Santos vive en el dolor y en el odio del que se cree incomprendido, en la repugnancia y en la más absoluta de las negaciones.

Si el periplo circular que nace y muere en el origen es la gran clave en De vicio, también lo es la soledad. Todas las relaciones sociales del protagonista se fracturan prematuramente o son, en rigor, superfluas. Ni siquiera le conmueve la muerte. Ni siquiera la de sus seres más cercanos. Se ampara en las drogas —blandas y finalmente duras— y en su trabajo, al que también acabará por teñir de negro tras la ejecución de su loca creencia del plagio como disparador de la ansiada fama. Es, en definitiva, la furia lo que le impide cualquier operación de rescate y —esto sí lo sabe— la escritura, la creación literaria, funciona en él como un trauma tan cercano a la autodestrucción.

Regreso al origen en un marco de soledad y en el más agudo de los fracasos. Regreso a La Elipa como única opción, a casa de madre como último refugio. Santos Padilla bien podría funcionar a modo de válido sinónimo generacional, una radiografía altamente verosímil de cómo los barrios obreros —en ocasiones sistemas de bajos fondos, de hermosas perdiciones juveniles, de sueños lejanamente inaccesibles— dejan huella en los individuos iniciados en ese entorno. Este concepto, este todo —salvando las acciones puramente delictivas—, lo ha dejado plasmado para siempre Roberto Arlt en El juguete rabioso.

Resulta imprescindible despejar que Santos no sólo vuelve al barrio: vuelve, como un quijote destrozado por la desgracia, al origen mismo de su existencia. Y en ésas, de un modo recurrente e inevitable, a la búsqueda de la identidad —última y no menos relevante clave en De vicio—. Porque Arturo Gómez Pavón recorre la temporalidad de esta novela planteándonos todas esas preguntas que edifican la condición humana: quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy, cuáles son mis sueños y cuáles mis miedos más oscuros.

Acaso en el último peldaño de un pozo ciego, Santos Padilla, de vertiginoso y acertado registro, descubre todas las respuestas.

[prólogo de De vicio, de Arturo G Pavón, Relee, Madrid, 2016]

20 diciembre 2015

Relaciones familiares encriptadas

LAS CASAS AHORCADAS 
club de lectura / encuentro

Durante su estancia en el Centro Cultural Aguirre, el escritor argentino destacó la importancia que tienen los encuentros con escritores organizados por los clubes de lectura, «porque en ellos los lectores tienen la oportunidad de indagar sobre el autor de forma directa y desde un punto de vista crítico».





la nota completa de La Tribuna de Cuenca, aquí

14 diciembre 2015

Las hormigas siempre regresan

Subsuelo. Javier Morales en El Asombrario

(...)
De Chéjov a Pessoa y Marcelo Luján. En un día crucial para el futuro de España, nos detenemos en escritores que nos enseñan a mirar debajo, a lo que no se ve, al subsuelo, a nuestra zona más recóndita y siniestra, a ese espacio lleno de laberintos, ese lugar parecido al que habitan las hormigas que cada tanto invaden la casa de verano, que regresan una y otra vez, persistentes, como nuestro propio pasado.

la reseña completa, aquí